Muchos pacientes con epilepsia sufren algún tipo de alteración del ánimo. Las mismas crisis epilépticas pueden influir en algunos casos en los estados anímicos, y algunos fármacos antiepilépticos pueden producir ansiedad o depresión, mientras que otros tienden a estabilizar el ánimo. Depresión y ansiedad como enfermedades independientes de la epilepsia son también frecuentes y necesitan ser evaluadas y tratadas adecuadamente.
Depresión1
Entre las enfermedades que pueden acompañar a una epilepsia la depresión es especialmente frecuente (1-2 personas con epilepsia de cada 100), sobre todo en pacientes con epilepsia farmacorresistente (entre un 20 y un 60%).
Se sabe que existe una relación bidireccional entre ambas enfermedades que va más allá de una mera reacción del paciente a su enfermedad crónica. Existen causas comunes, por ejemplo, una inflamación de estructuras cerebrales involucradas en la regulación del ánimo y también propensas a generar crisis epilépticas, o alteraciones en algunas hormonas cerebrales. La depresión es más frecuente en epilepsias focales, especialmente las del lóbulo temporal, donde se regula también el ánimo.
La depresión también se puede tratar, por lo que es importante que el médico conozca posibles síntomas de depresión, tales como ánimo triste, irritabilidad, insomnio, pérdida de interés en los demás, pérdida de apetito, cansancio generalizado etc.
El tratamiento de la depresión en pacientes con epilepsia se realiza habitualmente con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o de la serotonina y la noradrenalina. Aunque se sabe que los antidepresivos pueden aumentar la frecuencia de crisis epilépticas, estas dos clases de antidepresivos parecen tener menos efecto sobre la epilepsia, y en la práctica clínica el tratamiento antidepresivo no suele ser un problema para el control de las crisis.
Ansiedad2
Otro trastorno anímico frecuente en la epilepsia es la ansiedad. Es un síntoma a tomar en serio, ya que en muchos pacientes puede desencadenar crisis epilépticas, y un tratamiento para los síntomas de la ansiedad a veces mejora también la frecuencia de crisis epilépticas. En el caso de los trastornos de ansiedad no hay diferencias en la frecuencia de esta afectación en pacientes con epilepsias controladas y los que tienen epilepsias farmacorresistentes.
El tratamiento farmacológico de los trastornos de ansiedad se basa en los mismos grupos de antidepresivos que el tratamiento de la depresión, pero es especialmente importante identificar síntomas de ansiedad directamente relacionadas con las crisis para iniciar un tratamiento psicoterapéutico adecuado.
Alteraciones del ánimo relacionadas con las crisis epilépticas2
Alrededor de las crisis epilépticas pueden aparecer alteraciones anímicas que se deben a los cambios cerebrales (de la actividad de las neuronas o de los neurotransmisores que comunican las neuronas entre ellas) provocados por las crisis epilépticas. Antes de una crisis puede aparecer un estado de ansiedad premonitoria, e inmediatamente después de una crisis existen estados depresivos o de ansiedad que pueden durar entre horas y días. Hay que diferenciar estos trastornos anímicos agudos de un trastorno del ánimo crónico independiente de las crisis epilépticas, ya que el tratamiento es diferente.
Alteraciones del ánimo inducidas por fármacos anticrisis2
La depresión y la ansiedad también pueden ser síntomas que aparecen como efectos adversos de algunos fármacos que se usan para controlar la epilepsia. Existen también fármacos antiepilépticos que tienen un efecto positivo sobre el ánimo, muchas veces como efecto estabilizador del ánimo, pero también como efecto ansiolítico.
Es posible que la epilepsia o el tratamiento farmacológico tengan un efecto negativo sobre la calidad del sueño y produzcan síntomas de depresión o ansiedad.