Manifiesto por el Día Mundial del Párkinson:
Pasar desapercibidos puede ser el peor síntoma de todos.
En España hay más de 160.000 personas diagnosticadas de párkinson. No solo
afrontan los retos de una enfermedad crónica y neurodegenerativa. También se
enfrentan a situaciones que las hacen sentirse invisibles, juzgadas, o tratadas
como si hubieran perdido el control de su propia vida.
La enfermedad de Parkinson se manifiesta de muchas maneras. Algunas son
visibles. Otras no. Hay temblor, lentitud, bloqueos en la marcha, o rigidez.
También hay ansiedad, insomnio, pérdida de olfato, y otros síntomas que pasan
desapercibidos en medio del ritmo acelerado de la vida y la sociedad, pero que
generan incomprensión y actitudes discriminatorias hacia estas personas.
Se discrimina cuando se duda de la capacidad de alguien por tener temblor.
Se discrimina cuando la palabra de quien vive con párkinson se ignora.
Se discrimina cuando la falta de equilibrio o las dificultades en el habla provocan
burlas o miradas con juicio.
Se discrimina cuando el diagnóstico pesa más que la trayectoria, el talento o la
experiencia.
Hoy, en el Día Mundial del Párkinson, hacemos un llamamiento claro:
Miremos con más empatía
Detengámonos un instante para comprender
Acompañemos, preguntemos si alguien necesita ayuda
Pero exigimos también compromiso. Un compromiso que vaya más allá de la
sensibilización de un solo día y que debe traducirse en acciones concretas:
Un compromiso de las instituciones, para garantizar el acceso a servicios
públicos sin barreras, formar a sus trabajadores para reconocer el párkinson y
atender con sensibilidad a quienes lo padecen y apoyar la investigación.
Un compromiso de los entornos de trabajo, para no excluir, para adaptar, para
valorar el talento más allá de la enfermedad.
Un compromiso de la sociedad, para romper estereotipos, eliminar prejuicios y
construir entornos donde nadie sea juzgado.
Convivir con párkinson ya es un reto. La discriminación no puede ser uno más.